Madrid, 19 Junio -
La Coordinadora Estatal de Comercio Justo (CECJ) lamentó hoy el “fallecimiento de Vicente Ferrer” en su domicilio de Anantapur (India) región desde la que “desarrollo su labor desde hace casi 50 años ayudando a los más pobres y combatiendo las injusticias y desigualdades sociales”. La CECJ se suma así a las condolencias que numerosas instituciones han trasladado tanto a la familia y allegados del fallecido como a la Fundación Vicente Ferrer que continuará con el “legado de esta gran persona”.
Precisamente la Fundación Vicente Ferrer es una de las 34 organizaciones miembro que componen la Coordinadora Estatal de Comercio Justo.
Desde la CECJ ensalzan la “figura de esta persona que con su buen hacer ayudó a defender los derechos de más de 2,5 millones de personas en Anantapur, una de las zonas más pobres en La India, uno de los países más poblados del mundo”. La CECJ añadió, asimismo, que “serán muchas las personas que recuerden la labor solidaria de Ferrer ya que dedicó toda su vida a ayudar a los demás erigiéndose en un ejemplo a seguir”.
La Fundación
La Fundación Vicente Ferrer –miembro de la CECJ- es una ONGD (organización no gubernamental de desarrollo) comprometida con el proceso de transformación de una de las zonas más pobres y necesitadas de la India, Anantapur.
Pionera del desarrollo integral en ese país, es una organización humanista fundamentada en la filosofía de la acción. Su equipo trabaja, desde España y desde India, para mejorar las condiciones de vida de algunas de las comunidades más discriminadas dentro del sistema de castas hindú: los dálits o intocables, los grupos tribales y las backward castes.
Perfil de Vicente Ferrer
Nacido en Barcelona el 9 de abril de 1920, Ferrer pasó su infancia entre la ciudad condal y Gandia. En 1936 fue llamado a filas para luchar con el frente republicano. Al terminar la guerra comenzó los estudios de Derecho, que abandonó para unirse a la Compañía de Jesús con la ilusión de cumplir sus principios de ayudar a los demás.
Pisó tierras indias por primera vez en 1952. Pese a que su cometido era acabar su formación espiritual, decidió conocer las necesidades de la gente y puso en funcionamiento un singular sistema de trabajo: "El milagro de dar". Consistía en una pequeña ayuda económica y el asesoramiento técnico para obtener agua para los cultivos. Si al final cada campesino devolvía lo prestado (sin intereses), el milagro se iba extendiendo.
En Mumbai puso en funcionamiento diferentes procedimientos de organización entre pequeñas cooperativas para abastecer de agua a la comunidad y fomentar los cultivos, construir un hospital y escuelas para casi un millar de personas.
Los dirigentes del país le miraban con recelo porque chocaba con sus intereses, y recibió una orden de expulsión en 1968, dándole 30 días para abandonar el país. Esta decisión generó diferentes movimientos sociales y políticos que desembocaron en el anuncio de Indira Gandhi, primera ministra del país, de que el padre Ferrer podría volver en un corto espacio de tiempo después de su expulsión.
A su regreso, junto a seis voluntarios, decidió instalarse en una de las regiones más pobres y áridas del país: Anantapur, donde la escasez de agua, la desertización y la falta de educación eran alarmantes.
En marzo de 1970 dejó de pertenecer a la Compañía de Jesús, y ese mismo año contrajo matrimonio con Anne Perry, una periodista inglesa fiel seguidora del misionero desde el conflicto de su expulsión. Durante esa década, persistió el asedio de los políticos, esta vez de las autoridades de la región, que llegaron incluso a querer encarcelarlo. Ferrer denunció el abuso de poder del que estaba siendo objeto y consiguió un fallo favorable que creó jurisprudencia.
En 1996 creó la Fundación Vicente Ferrer para asegurar la continuidad económica del proyecto, que hoy cuenta con más de 155.000 colaboradores en España. Su campo de actuación en Anantapur se mueve en los ámbitos de sanidad, vivienda, educación, personas con discapacidad, mujer y ecología. Tiene apadrinados a más de 135.000 niños y su programa de la mujer ha beneficiado a casi diez mil personas.
Durante su larga vida, Vicente Ferrer recibió diferentes reconocimientos a su trabajo, como el Premio Príncipe de Asturias a la Concordia (1998), la Creu de Sant Jordi de la Generaliat de Catalunya (2000) o la Gran Cruz de la Orden Civil de la Solidaridad del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales de España (2002). Hoy figura entre los finalistas al premio Català de l'Any.
Reconocimientos
Han sido muchas y muy relevantes las instituciones y entidades que han querido honrar a Vicente Ferrer distinguiéndolo, entre otros reconocimientos, como:
• Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, en 1998.
• Español Universal, en 1998.
• Miembro de la Comisión de Erradicación de la Pobreza, del Gobierno de Andhra Pradesh, en 2000.
• Creu de Sant Jordi, de la Generalitat de Catalunya, en 2000.
• Medalla de Oro de la Ciudad, del Ayuntamiento de Barcelona, en 2000.
• Premio Derechos Humanos del Consejo General de la Abogacía Española, en 2000.
• Premio Convivencia Ciudad Autónoma de Ceuta, en 2000.
• Doctor Honoris Causa, por la Universidad Politécnica de Valencia en 2000 y la Universidad de Huelva en 2001.
• Personaje destacado de la historia del siglo XX por la UNESCO, en 2001.
• Premio al Espíritu Olímpico, del Comité Olímpico Español, en 2002.
• Gran Cruz de la Orden Civil de la Solidaridad, del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales de España, en 2002.
• Premio Quijote Universal, en 2007.
• Gran Cruz del Mérito Civil, otorgada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de España, en 2009.
www.fundacionvicenteferrer.org